Adiós

Harta

de hablarle a oídos sordos,

de querer acercarme y no hallar tu mapa,

de rogarte tiempo y recibir milésimas de segundos,

de arrancarle risas a tu apatía.

Harta

de que seas en mi naufragio ancla,

de pintarle estrellas a tu cielo que no permite mis alas,

de quererte y recibir nada.

Harta

por eso te digo adiós.

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El primer paso

El primer paso cuesta,

el abrirse camino en un muro de quejas,

el vislumbrar luz en la tormenta.

Cuesta

el pedir perdón después de una falsa promesa,

el unir con amor lo que se rompió

con mentiras y se quebró.

Cuesta

el adiós que teme distancia,

el dolor que se volvió armadura,

el miedo que esconde ternura, fragilidad,

el llanto que grita tristeza

mientras pide piedad.

El primer paso cuesta,

el decirte quién soy

buscando adentro mío respuestas

y sólo ver confusión,

el saltar el abismo de peros,

animarme a ser libertad

en un mundo de rejas

que te dicen que no! que no! que no!,

romper el silencio,

abrazarte temblando,

sonreírle en la calle a un extraño,

mirar a los ojos diciendo te amo

Cuesta el primer paso,

ese que quiebra

este iceberg que soy.

Otros

El otro,

el que está a nuestro lado

y miramos como si fuera un monstruo,

el otro,

del que asusta su voz

por pensar que es distinto su rostro.

Y qué será lo que esconde, pensamos,

y este miedo nos deja vacíos y rotos,

este miedo nos vuelve más fríos y llenos de odio

hacia el otro,

ese espejo que nos muestra

en los ojos de otra persona

lo que vive en nosotros, y nada más.

Y el saber que somos un espejo más

nos asusta,

qué será que voy a reflejar,

quién se mirará en mi odio y encontrará paz.

Deshumanización

Siento

a la luz atenuarse en el frío cemento,

a la noche apagarse en el vacío silencio,

a la mirada esquivar el encuentro.

Siento

lo fugaz como eterno,

lo cierto como cuento,

lo irreal como mandamiento.

Siento

a la mentira volverse argumento

y no entiendo, no, no entiendo.

Veo abrazos falaces,

sonrisas frágiles,

veo a lo humano quebrarse en retazos de aire

y no alcanzo a tocar con los dedos,

no hay nadie, no, no hay nadie.

Busco encontrar entre el miedo

algo que me salve,

algo que no sea de plástico y sane

este invierno que habito hace tiempo

pues el sol ya no sale.

Siento a lo humano vulnerable.

Tan solos estamos, tan lejos

y sin voz que nos hable.

Tan carentes estamos, tan sordos

sin amor que nos calme.

Voz interior

Caí y me rompí en pedazos.

Me sentí humillada y bajé los brazos.

Perdí de vista la luz que me guiaba.

Me sentí perdida y nadie me encontraba.

Pero escuché una voz dentro mío

y a pesar del dolor y de todos los vacíos

encontré una razón para ponerme en pie,

me sequé los ojos y volví a creer.

Y sigo firme,

tengo fuerzas y en paz el alma,

la desesperación que me desbordaba ahora se ha ido

porque yo sé que tú estás conmigo.

No estoy más sola,

tu compañía ha curado cada una de mis heridas

y tu presencia ha llenado cada una de mis carencias.

He vuelto a sonreír, le robo glorias a un día gris.

La esperanza a mí ha vuelto

y el daño que me han hecho a muerto.

Hoy soy más valiosa que antes

porque tus enseñanzas valen más que todos los diamantes.

Y juro por el cielo que yo te agradezco por lo que has hecho en mi vida,

reconfortarme cuando estaba herida.

Y fue el poder de esa voz

que gritaba fuerte desde mi interior

y me decía por dónde yo tenía que ir,

que a pesar de todo yo debía seguir.

Hoy miro al frente y vivo sin miedo el presente.

Oigo la voz dentro mío y tengo fe

porque tú estás conmigo.